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viernes, 27 de enero de 2017

50 años de catorce lucientes estrellas

Por: Juan Esteban Ortiz Gutiérrez

Risaralda tierra de Quimbayas, cultura que adornaba los suelos que hoy habitamos por casi dos mil años hasta la conquista, hasta el día en que Sebastián de Belalcázar llegó por primera vez a éstas tierras seguido de la excursión de Juan de Baldillo, donde no vieron gran atractivo, tiempo después pasando a manos de la provincia de Popayán, pasando por diferentes transformaciones culturales y políticas donde influenciaron caucanos y paisas, finalmente el territorio, en el que hoy vivimos fue anexado a Caldas, donde unas pocas familias acaudalas de Manizales centralizaban los recursos del departamento dejando los municipios del sur a su suerte.


Era evidente el manejo centralizado de los manizaleños con el departamento, por lo que entonces hasta el año 1.967 cuando surgió como entidad independiente mediante la ley 70 del 1º de diciembre de 1966, empezando a regir el primero de febrero de 1967, defendiendo los ideales de igualdad, progreso y emprendimiento de los habitantes de la zona que hoy conocemos como Risaralda.

Hoy con la batuta en mano, defendiendo el legado de nuestros abuelos con los aires de libertad y progreso, el actual gobernador Sigifredo Salazar haciendo honor, a la gente pujante del departamento en los 50 años de Risaralda descentraliza sus fiestas, le apuesta el desarrollo económico por medio del turismo, la educación y desarrollo de infraestructura vial, fomentando la pertenencia por nuestra tierra, por nuestra gente, por un futuro mejor poniendo en marcha un plan que impregna de civismo cada municipio del departamento, que como dice nuestro himno, Fiel retoño de cepa labriega en vivero de Pueblos de Caldas, conquistando futuro y espacio para el vuelo cautivo en sus alas, una aurora inicial de febrero arrogante surgió Risaralda, con honesta esperanza de surco y rumor de oraciones y fragua.

jueves, 19 de enero de 2017

Los 50 años de Risaralda: Perdimos la memoria

Por Johnson Ortiz Parra

Dándole la importancia que se merece un hecho como la celebración de los 50 años del departamento, el gobernador ede Risaralda, Sigifredo Salazar Osorio, presidio el acto protocolario para celebrar los 50 años de Risaralda.

Un acto sobrio, medido y bien estructurado que no cansó a nadie y que se transmitió para los departamentos del eje cafetero y el mundo.

Uno de los actos fue la apertura de la urna histórica o del tiempo que abrió el mandatario, quien se mostraba radiante, expectante e interesado por saber que se habia incluido en la misma.

Sin embargo en medio del acto, muchos periodistas nos preguntábamos a qué horas, cuándo y cómo se había empotrado una urna con datos futuristas, mensajes y escritos de 17 años atrás. Concluimos, muchos de los testigos de la historia de Risaralda, que habíamos perdido la memoria. Ninguno de los representantes de la prensa, en otrara jóvenes, dinámicos e impulsores de proyectos, pudo establecer cuándo, cómo y quién había impulsado esa iniciativa, que abría con entusiasmo el señor gobernador.

Fueron muchas la preguntas en torno a esta celebración y los paralelos hechos frente a uno de los exgobernadores que pudieron haber tenido esa iniciativa.

Estuvo el que para muchos de los periodistas fue el más ineficiente, el mas ineficaz y el de menos capacidad mental y creación intelectiva. Incluso algunos lo calificaban de petardo. Y para no ir muy lejos de verdad que si.

Quizás quedaron en el ambiente interrogantes sobre quiénes y en qué época se promocionó o se incrustó el baúl o urna con las aspiraciones de los risaraldenses. Las cuentas no nos daban y la conclusión de los comunicadores fue: "Perdimos la memoria".

Pero sin ser aguafiestas debemos decir que el evento fue sobrio, corto a su medida para informar y promover conciencia entre los risaraldenses frente a los 50 años de nuestro querido departamento.

Particularmente, como casa editorial, nos preguntamos; por qué no estuvieron los alcaldes de los 14 municipios, dónde estaban los congresistas de Risaralda, por qué no estaban todos los secretarios de despacho y directores de las principales entidades?

Asimismo flotó en el ambiente, por qué nadie impulso una obra de repercusiones sociales, grande para simbolizar los 50 años del departamento. 50 años no se cumplen todos los días y con tristeza podemos decir que los congresistas, todos, se durmieron ante el Estado y ante el actual gobierno, para haber conseguido una obra que destacara y quedara a posteriori sobre esta celebración.

De todas manera debemos destacar el esfuerzo regional del señor Gobernador; por lo demás dinámico,descomplicado, afable con todo el mundo; quien con sus propios recursos llevará a cada municipio la voz para celebrar los 50 años de este lindo departamento.

miércoles, 11 de enero de 2017

UN ALCALDE QUE NO VE, NO OYE Y NO QUIERE ENTENDER

Por: Johnson Ortiz Parra

Para escribir este editorial y tratar de ser ecuánimes frente al manejo de la administración municipal de Pereira, quisimos "datiarnos" y actualizarnos frente a la opinión de los periodistas de la ciudad, a fin de no caer en imprecisiones y basarnos, solo, en los comentarios de miles de personas que ven el transcurrir de nuestra ciudad natal.

Fue imposible a través de uno de tantos grupos, lograr una, por lo menos una opinión de quienes manejan la comunicación a través de los medios tradicionales de Pereira, al parecer por la decidia, el no quererse involucrar en comentarios ajenos o el de no comprometerse frente al alcalde Juan Pablo Gallo, quizás por temor a perder la pauta personal, o la pauta para los medios que orientan o para los cuales trabajan.

Incluso cuando por uno de esos grupos presenté la cuasi encuesta sobre qué opinaban los periodistas de la gestión del mandatario, estaba escéptico frente a lograr un resultado de mis colegas, a quienes conozco y porque otros juegan prendiéndole una vela a Dios y otra al diablo. Otro mínimo que ha caído en la corrupción, no lo hicieron porque se dedicaron a cobrar por entrevistas y reportajes y eso no juega con intereses personales.,

Pero yendo al caso concreto que hemos querido plasmar en este editorial periodístico sobre la gestión del alcalde Juan Pablo Gallo, en la que muchos pereiranos cifraron esperanzas de un cambio inmerso en el programa de gobierno ofrecido y por el cual llegó a la alcaldía, tenemos que decir que no ha cumplido con las expectativas de la gente.

Un cambio que no se ve, aunque entendemos que en el primer año  difícilmente se trata de reorganizar una administración. Y eso lo entendemos.

Lo que no entendemos en el resultado de la percepción que los ciudadanos tienen de su alcalde frente a hechos de corrupción que denuncian ciertos medios, respetables,como cualquiera, pero que el alcalde no ha salido a clarificar o a rectificar. Y para ser sinceros, aquí desde la barrera, fuera de los designios de lo que ocurre en la ciudad, palpamos que no hay transparencia y que el alcalde se dedicó a jugar a jefe político y vez de ejercer, en profundidad, el cargo para el cual fue elegido.

Sabemos por experiencias vividas que quienes llegan a estos cargos, aprovechan para afianzar su futuro político y utilizan esa oportunidad como plataforma para mantener el status. Sin embargo, en el pasado, los que pasaron por el cargo, primeros centraron sus esfuerzos en planificar el futuro y rectificar los pasos de antecesores que dejaron de hacer lo que tenían que hacer.

En lo concerniente al actual alcalde Gallo, hay hechos que no pueden dejarse pasar en alto. Y aunque hemos sido partidarios de dar oportunidad a nuevas generaciones, a los jóvenes que emergen de las distintas universidad, palpo que el equipo no ha sido el más idóneo, el más eficaz y el más eficiente pese a contar con juventud, mentes frescas, pero sin ideas concretas de lo que se debe ejecutar por la ciudad.

Un ejemplo palpable, el estado de la malla vial del centro y de las principales vías de acceso. Es cierto que se intervino la carrera novena. Un trabajo con eficacia y contundencia para resolver un problema de movilidad, pero se quedaron ahí. Podríamos decir que son paños de agua tibia, mientras se logran objetivos frente a la movilidad de los pereiranos con el anunciado cable aéreo. Y no lo decimos solo nosotros, Así editorializó El Diario, recientemente. A veces uno se pregunta si los polarizados de la camioneta del alcalde y del secretario de infraestructura no deja ver los huecos de la plaza de Bolivar, de la calle, 20, de la carrera 11 con calle 20, los de la calle 21 a lo largo y a lo ancho, los del ingreso a Belmonte por la 30 de agosto hasta la Villa y otros que harían interminable esta lista. Sabemos que se hacen ciertos trabajos de recuperación, pero en sitios o calles no criticas como la carrera 11 o zona aledaña a la actual galería, pero eso no es suficiente.

Respecto al espacio público, aunque no compartimos la teoría del espacio publico, porque primero debe ser la gente, si se comprometió a solucionar ese problema, pero ha sido amagues. Queda por preguntar qué se va a hacer? O muchos quedaran al vaivén como los del cetro popular de la 18? Soluciones, soluciones es lo que espera la gente.

EN SEGURIDAD

La percepción es de inseguridad, de falta de mayores acciones por parte de la policía que solo se ve en los aparatejos colocados en algunas esquinas, de dónde mientras el patrullero se baja, se le vuelan los delincuentes. Esos trebejos no son para ciudades como Pereira. Son feos, no se les ve utilidad y solo sirven de miradores a los muchachos que deben prestar el servicio.Quieren sería el mago que se inventó ese plan de seguridad.

Aquí las acciones tienen que ser contundentes. Más efectivos, más cámaras, mayores controles de identificación de ciudadanos en las calles y en los barrios. Reconocemos la labor con la calle del Bronx.

Si nos adentrarnos en más problemas, no no alcanzarían estas cuartillas virtuales. Lo importante aquí, es pedirle al señor Alcalde que redefina la administración, que haga los cambios que deba realizar, se que renueve el equipo de trabajo que para muchos está muy distante de lo que urge Pereira. Y sobre todo que se aclare la percepción de no transparencia que ronda su mandato y de lo cual no se dice nada para rectificar, que es lo mínimo que se merecen los ciudadanos.

Y finalmente, que escuche, que oiga, y atienda los llamados del pueblo que lo eligió porque lo vemos sordo, ciego y mudo. Que aproveche la experiencia de la casa Gaviria y sobre todo de uno de sus alfiles  o mentores expertos en administración, orientación y manejo de entidades públicas como lo es Carlos Humberto Isaza Rodriguez, porque hasta ahora el ofrecimiento de cambio, no se ve por ninguna parte.
Segui @johnsonortiz